Tengo muchas espectativas, porque quiero ser una buena tía, no solo una consentidora nata, sino una tia como ha sido mi tía Yadira para mi... ella es sin duda, uno de los pilares más importantes de mi vida, y desde sus juicios, siempre científicos y racionales he aprendido a valorar emociones y sentimientos. Ha sido además, la primera persona, de la que me sentí orgullosa profesionalmente, con ella pude valorar lo duro que es el trabajo del científico y lo solitario y aveces frustrante que puede llegar a ser... aún recuerdo mis cumpleaños cuando era niña, el plan siempre era el mismo, pero me encantaba: pasar la tarde en el laboratorio, y entrar a esos cuartos calientes, llenos de mosquitos, donde la pobre en ocasiones tiene que entrar, para dejarse picar, pues es la mejor forma de alimentarlos...la vida de los entomólogos!
En fin, la niña sin nombre tiene ya 20 semanas y dentro de nada, comenzará a moverse como un delfín...y la podré sentir...podré decirle que la quiero y que siempre voy a estar ahí para ella, podré decirle que somos muy felices con su llegada y que le prometo trabajar cada día para ser una mejor persona, y poder enseñarle todos los valores y todas las cosas hermosas, que a mí, mis tíos y tías me enseñaron.


